3/09/2006

Ya ves lector... de nuevo me dirijo a ti con el respeto de siempre... pero esta vez me apetece hablarte de alguien especial. Especial, porque me planteó un reto y, claro, a veces uno no puede dejar pasar la oportunidad de interpretar los pensamientos y acumular el proceso imaginativo en una pocas palabras. Si recuerdas, la última vez que nos comunicamos te prometí que aparecerían personajes nuevos. Es necesario que conozcas estos pequeños detalles para entender que mi vida, a pesar de los pesares y del pasado, no es de color rumano. No, no lo es.

Te presento a ella. Sí, de nuevo una mujer entre la inmensidad de mi pensamiento. No hace falta que te preguntes de nuevo el por qué, simplemente soy un hombre, maduro, con canas y solitario (a ratos alguien me hace compañía, pero eso lo dejaremos para otro día).

Si te parece, te pongo en antecedentes.

Como sabes, mi vida depende del tren. Pues la suya también. Hasta aquí nada nuevo. La mía va por la vía 1 y vuelve por la 2. La suya va por la vía 2 y vuelve por la 1. ¿Empezamos bien, verdad? Pero claro, como en cualquier historia donde aparece un tren, por ende y por poca creatividad, también aparece un andén con su estación. Pues bien, tampoco coinciden.

El caso es que cierro los ojos y la veo. Soy capaz de imaginármela a las 7.35 de la mañana esperando el dichoso tren. Incluso soy capaz de imaginármela despertándose...

Te propongo un juego: yo imagino y tú asientes o desmientes. De antemano te digo que no es como aquella muchacha de las pecas cuyo despertar se asemeja a la locura del disparate y cuyos sueños son capaces de ridiculizar cualquier teoría psicoanalítica. No, no es como aquella mujer capaz de ridiculizar a lo más ridículo cualquier mañana de cualquier día sin necesidad de ninguna excusa.

Bueno, ahí voy....

El despertador del móvil debe sonar a eso de las 6.50. Es la manera de poder medio dormir 10 minutos más tras pegarle un manotazo. Se despierta con esa media melena alborotada. Hay algo sorprendente... a esas horas dibuja una sonrisa por encima de la peca que tiene justo encima de la traquea. Suele dormir con un pijama de dos piezas y, a finales de septiembre, ya nota ese frío sano de las mañanas, por lo que seguro que se tapa con un ligera colcha de entretiempo. Cuando decide levantarse y poner fin al dilema matutino de cualquier ser humano, se gira hacia la derecha y se sienta en la cama. En ese momento es consciente que debe dirigirse hacia la ducha de rigor (el proceso higiénico, si te parece querido lector, lo ignoraré por respeto a la susodicha. Todavía no tengo la suficiente confianza como para hablar de ciertos aspectos personales). Tras la ducha reconfortante, unos buenos días, un café con leche y hacia la estación.

Ya debe haber pasado una media hora, y el cuerpo empieza a ser lo que debe ser, un cuerpo en acción. A eso de las 7.35 debe subir al tren de cercanías. La mayoría de días, suele cerrar esos impresionantes (por hermosos y grandes) ojos marrones que tiran hacia un verde grisáceo gatuno, dependiendo de la intensidad de luz que se reflejen en ellos. Aunque dudo que los cierre para dormir. Estoy casi seguro que los cierra para inmiscuirse en eso que ella llama mundo interior. Es curioso lector... yo que soy un asiduo de las vías férreas te puedo asegurar que el mundo interior de los usuarios de éstas es, por lo menos, un mundo pensado. Y te lo digo con conocimiento de causa y efecto. En fin... continuo. Durante su reflexión matutina, cruza sus piernas (izquierda por encima de la derecha), abraza con extremada calidez su bolso y dibuja esa sonrisa que la gente espabilada sabe dibujar en cualquier circunstancia. Y te digo yo que ella, de espabilada tiene un rato largo. Si ha tenido suerte y se ha sentado al lado de la ventana, de vez en cuando abre sus gatunos ojos y hecha una ojeada rápida hacia el infinito.

No sé, lector, qué te estarás imaginando exactamente, pero antes de continuar déjame decirte algo: Inocente... que no es lo mismo que inofensiva. Quizá con este adjetivo empieces a dibujarla en tus pensamientos.

1 comentaris:

Julio dijo...

¿Para cuando el capítulo 2? Saludos